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Del 16 de septiembre al 14 de octubre de 2023, te invitamos a una muestra colectiva de paisaje, donde Carlos Belda Román, Carlos San Millán, Diego Vallejo-García y Miguel Ángel Diboschi, nos ofrecen cuatro miradas diferentes en torno a la pintura paisaje. Os garantizamos que descubriréis lugares escondidos en Espacio75. 

LUGARES ESCONDIDOS

Lugares Escondidos

Cuatro voces diferentes dialogan sobre la percepción e interpretación del entorno a través de la pintura paisaje.

Ésta, históricamente, está presente y comprometida con las dos principales corrientes estéticas y filosóficas, la Oriental y la Occidental. Actualmente, las fronteras se diluyen gracias a la interconexión con lugares y tradiciones lejanas. El flujo de información y la estandarización de las sociedades, permiten que los artistas plasmen sus impresiones bajo el prisma o la influencia de ambas culturas. Queremos mostrar la obra de ellos cuatro en concreto, y juntos, porque ilustran perfectamente las diferentes tendencias actuales en la figuración Española de paisaje:

En el caso de Carlos San Millán (Palencia, 1969) podríamos hablar del ”paisaje cósmico o sublime” en el que la naturaleza salvaje domina y nos lleva a lugares mágicos donde la luz nos guía y las sombras nos engullen; lugares que pueden estar en cualquier parte pero a la vez sólo percibimos mediante la observación y la meditación cuidadosa y en los que el pintor nos hace sentir hasta la temperatura ambiente. La paleta y pincelada de San Millán ya se acercan más a la abstracción que a la figuración, pero, como en el mito de la Caverna de Platón, esas formas y luces de contornos fluidos son el comienzo del conocimiento y la invitación a que percibamos lo que nos rodea como si fuese la primera vez que dejamos de ver solo sombras.

 

Con Miguel Ángel Di Boschi (Jaén, 1992) podríamos hablar de las “naturalezas colonizadas”, donde la mano humana invade espacios naturales pero ambas conviven aún, adaptándose a las circunstancias. Imposible no acordarse  del siglo XVII y esas ruinas romanas de Poussin entre paisajes de naturalezas vivas a los que el hombre ha restado parte de su espacio, pero cuya vegetación vuelve a conquistar por ser legítimamente suyo. En estas obras, Di Boschi sigue pintando silencios y planteando sus pinturas como pequeños universos donde la observación lo es todo.

Diego Vallejo-García (Ávila, 1991) nos transporta a atmósferas tremendamente contemporáneas, podríamos denominarlas “naturalezas atmosféricas”; el ser humano está de paso, no es protagonista; los elementos no siempre son naturales y sin embargo son nuestro principal hábitat. En sus cuadros siempre esperamos que sucedan cosas por su capacidad narrativa casi cinematográfica y encuadres abiertos: quieres saber quién enciende esa luz,  destapar ese coche o averiguar quién cuida esas plantas. Diego te deja participar tanto, que, como espectador, pasas a formar parte de su obra.

 

Carles Belda Román (Alicante, 1991) representa la esencia del acercamiento físico y espiritual del artista con la naturaleza. Volver a la esencia de la pintura plein air supone caminar contrasentido en un momento en el que el arte y el objeto se mimetizan y, como en la sociedad actual, se consume rápido y mal. Sin embargo, este joven artista se une a una corriente cada vez más numerosa que apuesta por la esencia de la pintura clasicista para crecer sin dejarse llevar por modas pasajeras ni depender de referentes digitales.

 

    Gema Guaylupo Villa.

Obras de la exposición 

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